jueves, 26 de octubre de 2017

El portafolio digital

¿Cómo crear un Portafolio Educativo en "Google Sites"?


El portafolio digital se aplica sobre todo al ámbito educativo y hace referencia al conjunto de evidencias en soporte digital que muestran el desarrollo, evolución y logros de los estudiantes en su proceso de aprendizaje. La práctica del portafolio digital en los ámbitos educativos enlaza de manera directa, por un lado, con la teoría del aprendizaje constructivista, que afirma que el conocimiento es elaborado por el propio aprendiz a partir de una secuencia de aprendizaje en la que a través del cambio conceptual reestructura su modelo mental, y por otro con el llamado aprendizaje significativo defendido por Ausubel, quien defiende que las tareas o actividades propuestas al alumnado debe partir de los intereses, aptitudes y actitudes del alumnado y estar relacionadas con los contenidos previos que posee el alumnado.


El portafolio digital educativo: Origen

El portafolio educativo tiene su origen en Estados Unidos en la década de 1980, cuando debido a los problemas en los resultados de los aprendizajes de los alumnos, se procedió a recopilar evidencias de distinto tipo sobre cómo enseñaba el profesorado.5
En 1997 Bird llega a la conclusión de que, al igual que se hace en el mundo de la moda, sería bueno para el profesorado recoger sus producciones, recopilarlas y hacer una reflexión evaluadora sobre cómo enseñaba y evaluaba, y así nació el portfolio educativo. El portafolio digital es una herramienta que puede utilizarse tanto en contextos de una educación presencial como de una educación on-line. El portafolio digital tiene la ventaja de que deja constancia de múltiples prácticas y procesos de los que no quedaría constancia, cuando estamos hablando de una educación presencial.

El papel del portafolio digital en el proceso de enseñanza-aprendizaje 

Como señalan Barberá y de Martín (2011),6​ los pilares básicos para un e-Portafolio utilizado para el aprendizaje serán:
a) la participación del estudiante en su proceso de aprendizaje, convirtiéndose en el protagonista.
b) el feedback que le proporciona el tutor para que pueda mejorar en este proceso.

Decisiones y etapas para la elaboración del portfolio digital

Los autores no coinciden exactamente a la hora de establecer las etapas a seguir aunque sí en el hecho de destacar la importancia de cuidar especialmente las primeras fases en las que se establecen objetivos y procedimientos para que la experiencia del e-Portfolio sea exitosa.
Barret detalla seis etapas: 1. Propósito, en la que tutor y alumno establecen conjuntamente objetivos y procedimientos. 2. Recogida de evidencias y clasificación de las mismas. 3. Reflexión sobre las evidencias aportadas. 4. Conexión, interacción, diálogo y feedback. 5. Reflexión sumativa, selección y evaluación. 6. Presentación y publicación.
Gallego, Cacherio, Martín y Ángel11​ insisten - como se ha dicho antes -, en la importancia de las primeras fases, lo que se ve reflejado en su propuesta en la que amplían en número de etapas dedicadas a este momento del proceso.
  • 1.ª fase: proponen que tutor y alumno decidan cuál será el propósito del e-Portfolio.
  • 2.ª fase: se define la zona de andamiaje, estableciendo los objetivos intermedios.
  • 3.ª fase: se describen los resultados del aprendizaje y competencias de acuerdo a la asignatura y materia.
  • 4.ª fase: se describe el modo en que se recogerá la información y se estructurará.
  • 5.ª fase: se decide qué información será seleccionada por constituir una evidencia del aprendizaje y se elabora.
  • 6.ª fase: se debe realizar una rúbrica con los criterios de evaluación con los que se valorarán los trabajos.
  • 7.ª fase: se realiza una retroalimentación.
Vemos cómo estos autores insisten en la importancia de las primeras fases, y en el hecho de establecer claramente los objetivos educativos que se persigue alcanzar y qué criterios, tanto a nivel pedagógico como tecnológico se van a aplicar para dinamizar la implementación del e-Portfolio considerando que disponer de pautas concretas es crucial para conseguir los resultados positivos.
Jiménez y Rico12​ también destacan la importancia de las primeras fases pero destacan el proceso negociador que establecen tutor y alumno ya que proponen que además de explicitar los objetivos, el profesor presente al estudiante un abanico de productos que pueden conformar el portfolio para que sea el estudiante quien elija negociando con el profesor y teniendo en cuenta los créditos asignados a cada producto. Señalan también que se negocian las fechas de entrega con las que el alumno se compromete para pasar a continuación a la elaboración del e-Portfolio en sí.
Simplificando lo expuesto hasta ahora, podemos señalar que una vez que se han establecido claramente los objetivos y las tareas correspondientes, así como los plazos temporales, la elaboración del e-Portfolio pasaría por 4 fases: recogida de materiales, reflexión sobre los mismos, diseño del e-Portfolio y publicación-valoración.

Agentes educativos y su participación en el e-Portfolio

El Portfolio se sostiene en una concepción del aprendizaje basada en el constructivismo, combinada con el uso de la tecnología educativa. El Portfolio supone un cambio desde un modelo con gran componente de transmisión de conocimientos a una educación que enfatiza el desarrollo de competencias del estudiante. Los profesores tienen que replantearse algunas ideas clave y algunas prácticas e invertir en el desarrollo de nuevas competencias para entrenamiento y evaluación. Ello conduce a diferentes roles del docente y del alumno así como de las relaciones que se establecen entre ellos.
El alumno adopta un papel más activo, asumiendo el protagonismo al construir su proceso de aprendizaje y el profesor se convierte en facilitador de este proceso, teniendo un papel orientador a lo largo del mismo.
El e-Portfolio demanda al alumno una actitud reflexiva - introspección - para construir su proceso de aprendizaje (Korthagen et al 2001, citado por Tartwijk y Driessen; Klenowski 2007; citado por Gallego, Cacheiro, Martín y Ángel), mientras que al tutor le demanda una inversión en formación que le conduzca a estar capacitado para acompañar a los alumnos en este proceso.
La formación de los tutores habrá de atender al desarrollo de nuevas competencias - competencia (aprendizaje) para guiar el aprendizaje y evaluar. Para guiar el aprendizaje necesita comprender las competencias y saber secuenciarlas, adaptándolas al nivel de desarrollo del alumno y para evaluar, necesita formación en rúbricas - Rúbrica (docencia) - y check lists - lista de comprobación - para llevar a cabo una evaluación que aporte datos al alumno para continuar su proceso de aprendizaje.
Esta formación requiere tanto por parte del tutor como del alumno una dedicación extra de tiempo y energía y en la que se implicarán más si se implican de motu propio por lo que las iniciativas institucionales para la implantación de e-Portfolios son importantes pero aún más lo son la implicación emocional de los protagonistas por estar convencidos de los beneficios que el e-Portfolio aporta al desarrollo personal.
Para que la experiencia sea exitosa, es importante que en las primeras fases del proceso queden claramente establecidos tanto la finalidad como los procedimientos para llevar a cabo el portfolio, lo que conducirá a mejores calificaciones y satisfacción de los alumnos (Duque et al. 2006, citado por Tarwijk y Driessen).
El e-Portfolio implica una mayor interacción entre los alumnos y los tutores así como entre los propios alumnos, y también de los alumnos con sus familias. Asimismo, ayuda a los estudiantes a motivarse porque los compara con ellos mismos en una evaluación criterial no normativa. Estas destrezas de autorregulacion (autoorganización)se incrementan cuando son los alumnos los encargados de elegir los mejores ejemplos de su trabajo y justifican sus elecciones. Focalizarse en los mejores trabajos proporciona una influencia positiva en el aprendizaje aumentando el locus de control y las atribuciones positivas.
Tal y como señala Wakimoto,​ los estudiantes opinan que el e-Portfolio les resulta útil para reflexionar sobre competencias y mejorar sus competencias en el uso de la tecnología. Para contribuir a ello sugieren que se sea más explícito en las reflexiones y que se realicen a la mayor brevedad las reuniones iniciales para presentar la plataforma de modo que pueda decrecer la ansiedad que genera la tecnología e incrementar el tiempo que se dedica a la reflexión.
Cheng y Chau14​ observaron que los altos logros de los estudiantes que utilizan las estrategias cognitivas más avanzadas y también estrategias de control metacognitivo (metacognición).

La evaluación en el portfolio digital

El portfolio permite una evaluación continua y formativa, tanto al profesor como al alumno, pues éste reflexiona sobre su trabajo a partir de la revisión de sus producciones y de la información aportada por el profesor en el mismo, permitiendo la generación de nuevo conocimiento por parte del alumno. Pero debemos destacar sobre los muchos aspectos positivos, la posibilidad de realizar una evaluación participativa y de ese diálogo profesor-alumno, del contenido tratado.
En este sentido, ya no se trata de una evaluación cuantitativa que mide a los estudiantes en relación a unos patrones o estándares admisibles, sino que de lo que se trata es de realizar una evaluación formativa, que incluya principalmente los procesos en los que participa el alumno y que le muestre la forma en que puede mejorar esas capacidades, mediante la reflexión sobre cómo ha aprendido, es decir, mediante la metacognición.
El uso del portfolio como instrumento de evaluación proporciona la personalización del proceso ya que, como señala Klenowski (2005) - citado Martínez Segura (2009)- el portfolio permite una evaluación "expansionista" puesto que incorpora múltiples fuentes de información del proceso y la toma constante de decisiones en torno a ella.
A esta evaluación formativa, también se le añade la posibilidad de la evaluación sumativa, pues como establece Martínez Segura (2009):
  "...el portafolio como evaluación sumativa nos va a proporcionar unos resultados al final del proceso".
La evaluación implica dos ideas: selección del material y reflexión sobre el mismo.
Para poder seleccionar el material, Barberá y de Martín (2011) proponen múltiples actividades en el portfolio digital, que sirven al profesor y al alumno para evaluar: lesson plans, study lessons, reportajes, notas de campo, reflexiones. cartas, postales, video-clips, trabajos de investigación, evaluación por pares, supervisión de evaluaciones, imágenes, pósters, entrevistas, intervenciones en forums, etc.
El portfolio digital supone, en cuanto a la evaluación, una herramienta importante, debido a que posibilita la reflexión del alumno sobre su propio trabajo, de tal manera que promueva en el discente una metacognición de su forma de aprender y una autoevaluación de sus logros, además de un mayor compromiso y responsabilidad en torno a su proceso de aprendizaje.
En este proceso de evaluación se hace imprescindible contar con rúbricas, cheklist (lista de comprobación) y tutorías por parte del profesor que orienten la acción del discente en ese proceso. En este sentido es interesante la aportación de rúbricas para el portfolio digital que hacen Villalustre y del Moral (2010).
Dado que estamos en un entorno virtual se hace preciso no sólo evaluar el proceso de enseñanza-aprendizaje en sí, sino también el entorno virtual en el que se desarrolla ese proceso.
Tal y como indica (Rosa Liarte, 2015),17​ hoy en día con nuestros dispositivos móviles podemos captar todo lo que nos rodea. Así, el portfolio es una herramienta ideal para trabajar con estos dispositivos y poder coleccionar evidencias para demostrar aprendizaje. Es decir, el alumno gracias a la utilización de estos dispositivos, pueden plasmar en su portfolio textos o fotografías sobre aquello que van viendo o haciendo.
Por ello, el portfolio permite tener mayores evidencias del trabajo de los alumnos. Es decir, es un proceso multidimensional con el que podemos coleccionar evidencias que muestren los logros, esfuerzos y el progreso de un alumno.
Además, se puede saber que actividades han gustado más o menos. Gracias a esto, se puede mejorar la práctica docente puesto que nos proporciona resultados evidentes de lo que el docente puede mejorar.
De esta manera, podemos decir que el portfolio además de ser una herramienta de evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje, es además una herramienta de evaluación de la práctica docente.


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